FRAGMENTOS

Fragmento de "ADIÓS MIRIEA". (próximamente reedición).
Es este el momento.

No quería que llegara pero... tengo que hacerlo.
Es difícil despedirse y lo es más cuando sabes que no hay marcha atrás, la persona de la cual te despides probablemente nunca más en tu vida volverás a verla. ¿Pero por qué tengo que hacerlo sino quiero?
Siento que al decirle adiós la estoy olvidando y yo quiero recordarla porque siempre, pase lo que pase, la seguiré amando.

Es esto un adiós... un adiós para siempre. Y en mi corazón se queda una pregunta que duele y a la que probablemente jamás encuentre una respuesta.

¿Por qué te fuiste, Mireia?



Fragmento de "EL AMOR ES UNA..." (Próximamente reedición).

¿Alguna vez has jugado al parchís? Si la respuesta es sí, podemos pasar a la siguiente pregunta: ¿te consideras una persona con suerte? Porque, pese a lo que digan, el parchís no es solo un juego de estrategia, sino de suerte. Puedes ser muy buen estratega pero, si los dados no están a tu favor, ¡bang!, olvídate, porque ya has perdido la partida. Si, como yo, eres una persona con poca estrella y los dados nunca están a tu favor, acabas convirtiéndote en «el cuarto jugador». Nosotros solo participamos en el juego porque falta un jugador, «el cuarto», y movemos ficha, en ocasiones matamos, en más raras ocasiones metemos alguna en la meta pero… casi siempre nuestras fichas (sino todas al menos sí dos de ellas) vuelven a casa a mitad de partida. Por eso no es de extrañar que juguemos desmotivados, y que esa misma desmotivación haga que cada vez seamos peores, puesto que nos olvidamos por completo de las estrategias.
Y aquí va la pregunta del millón: ¿crees en el amor? Yo, si te he de ser franca, sí; creo en el amor. Mejor dicho, creía en el amor… O,… a lo mejor… aún creo un poquito; ¡pero no en los hombres! En los hombres nunca jamás, aunque sean tus tíos, padres, hermanos, abuelos o hijos. En los hombres, ¡nunca! Y si no es mucha indiscreción, ¿podría hacerte una última pregunta?: ¿alguna vez te has enamorado?
Perdona, te estoy soltado un rollo y todavía no me he presentado. Mi nombre es Laura. Tengo veintiocho años y soy Leo; con ascendente Leo (por ahí dicen que somos muy chungos, pero no es verdad, ¡jajaja!). Soy fotógrafa, trabajo para mi padre y (lo que es peor) todavía vivo con ellos. Lo sé, tengo que andar con mucho ojo para no hacer enfadar al jefe, ¡jajaja! Cuando era pequeña soñaba con ser modelo. Bueno, de hecho, fui modelo fotográfica para catálogos de El Corte Inglés. Era rubia y mona; la típica niña de catálogo. Pero cuando crecí mi cuerpo eligió otro camino y… digamos que no doy la talla. En fin, tampoco importa demasiado porque los sueños cambian. Me encanta la fotografía. No sabría explicar si por vocación o porque no tuve otra elección, ya que con solo tres años mi padre me puso la primera cámara de fotos entre mis manos. También soñé con ser una fotógrafa muy importante. ¡La fotógrafa de los famosos! Trabajar para Elle, Cosmopolitan, Vogue y todas esas revistas para pijas descerebradas. Lo sé, después de hacer esto público dudo mucho que alguna de ellas quiera contratarme. Pero, como he dicho antes: los sueños cambian.
¿Quieres saber cuál es mi sueño hoy por hoy? De por sí, ya te digo que es un sueño imposible: me encantaría conocer a un hombre (no ha de ser perfecto ni maravilloso, me vale con que yo lo quiera tal y como es), enamorarme (eso va implícito en quererlo con sus diez virtudes y cincuenta defectos), comprarme un ático, casarme y tener uno o dos hijos. Ese es mi concepto de la felicidad. ¿A que parece muy simple y asequible? Pues, amigo mío, no te confundas, ¡es una utopía!
Como ya te he dicho antes, soy muy mala jugando al parchís y… no vamos a mentirnos, jugando al amor también. Siempre he sido «el cuarto jugador». He tenido mis historias porque había que mover ficha… Tuve una «larga relación» que terminó el mismo día en el que él me pidió matrimonio. He jugado mucho, sí, es cierto, pero nunca me he sentido motivada, nunca he estado ni tan siquiera cerca de ganar una partida… No sé cuál ha sido tu respuesta a mi última pregunta, no sé si realmente me has contestado o si todavía te lo estás pensando. Pero yo sí tengo mi respuesta: nunca había jugado de verdad al parchís; nunca me había enamorado… hasta ahora.
El día que cumplí mis veintiocho años fue un día muy deprimente porque me di cuenta, aparte de que me estaba haciendo muy mayor, de que estaba a años luz de hacer realidad mi sueño utópico. Entonces se me ocurrió la gilipollez, y conste que yo no creo en estas cosas, de soplar las velas y pedir un deseo: «ENAMORARME». Y fíjate que yo no creía en estas cosas, pero… ¡mi sueño se cumplió! Aunque, como en el anuncio del Combo, hay que ser muy explícitos con lo que deseamos; yo quería un amor correspondido, no un amor unilateral. ¡Para eso mejor me hubiera quedado como estaba!
Y ahora ya juego al parchís, utilizo todas las estrategias posibles, estoy motivada, pero… sigo teniendo muy mala suerte con los dados. Eso está haciendo que pierda la partida y lo que es aún peor: que piense que EL AMOR ES UNA…


Fragmento de "VIVIR CON UNA SOLA ESPERANZA. (Próximamente reedición).


Cuando todos se retiraron a dormir, Carlo se quedó a solas conmigo. Se notó que lo hizo con la intención de hablar a solas.
-Mizar, ya ha pasado mucho tiempo. Sabes que te sigo queriendo.
-No digas nada Carlo. –Dije a punto de llorar.
-Dame una oportunidad, Mizar. Dátela también a ti misma. Yo te puedo hacer feliz y sé que no te soy indiferente.
Me tomó de los hombros y me alzó la barbilla para que lo mirara a los ojos.
-Por favor, no me hagas esto más difícil. –Le supliqué.
-Eres tú quién lo hace difícil. Déjate amar.
-No Carlo, no puedo volver a amar. Mizar, la mujer, ha muerto. Sólo puedo ofrecerte mi amistad.
Entonces, sin que me diera tiempo a reaccionar me besó. Y mis labios lo correspondieron con la misma pasión. ¿Por qué me negaba lo que era obvio? Le seguía queriendo. Pero tenía tanto miedo de perderlo… tanto miedo.
-Seguiré esperando Mizar, tengo mucha paciencia. Y sé que tú también me quieres.


Fragmento de COSAS QUE SÓLO ME PUEDEN PASAR A MÍ (Editorial LEIBROS). A la venta en papel en la editorial www.leibroseditorial.com o poniéndose en contacto con la autora mediante correo electrónico Vanessagonzalezvillar@gmail.com En digital en www.amazon.es www.amazon.com En la web de La casa del Libro.


Le mando un whatsapp a Cristina. Tarda mucho en contestar. Miro a ver cuándo fue la última vez que se conectó. ¡Oh, Dios mío, Dios mío! Me he equivocado de contacto. ¿A quién se lo he enviado? Pone: Gbel. Alguien me dio su número anoche. Sólo puede ser eso. Entro en la foto para cotillear, necesito saber de quién se trata. ¡Oh, Dios mío, Dios mío! Es la foto del Guapito con gafas de sol. El corazón me va a mil por hora. ¿Y ahora qué hago? ¿Le vuelvo a enviar un mensaje diciendo que me he equivocado? Suena mi móvil. ¡Oh, Dios mío, Dios mío! ¡Me ha contestado!
“Anoche lo pasé muy bien. ¿Cuándo repetimos?”.
¿Qué es lo que hice anoche? ¡Oooh! Me lié con él. ¡Y no me acuerdo! Es para llorar.
“Lo siento. No recuerdo nada”. Le contesto.
“(Emoticono lacrimógeno). Me ofendes. Entonces, ¿de verdad no recuerdas nada?”.
“Lamento decirte que no. (Emoticono sonrisa forzada)”.
“Pues nena, estuviste increíble”.
¡Oh, Dios mío, Dios mío! ¿Qué hice? No es posible que me acostara con él porque sí recuerdo cuándo las chicas me llevaron a casa.
“¿Te estás quedando conmigo? (Emoticono sonrisa avergonzada con gotaza de sudor en la frente)”.
Su respuesta: "(Emoticonos de carcajadas lacrimosas y tres besos)".
A Dios pongo por testigo que no volveré a emborracharme.



Fragmento de EL LUTO DE LA NOVIA (Editorial MULTIVERSO). A la venta en papel y digital en la editorial www.multiversoeditorial.com plataformas amazon o poniéndose en contacto con la autora mediante correo electrónico Vanessagonzalezvillar@gmail.com 

Soy la novia vestida de luto. Este es el color que he elegido para tal acontecimiento. NEGRO. Como se encuentra en este momento mi alma. Una pena negra la invade. Siento rabia y desesperación. Me obligan a casarme con ese… asesino. Lo odio con todas mis fuerzas y cuando esté ante Dios y me obliguen a jurarle fidelidad y amor, yo miraré para otro lado y mordiéndome la lengua juraré que cada uno de sus días ese mal hombre pagará por tu muerte.

-Mi Manuel…

Miro su foto y derramo mi última lágrima. Hoy nadie me va a ver llorar. Seré fría y distante, bajo el velo negro para que nadie vea mi cara. Tomo la biblia y el rosario y con un beso me despido de Manuel.


-Te lo juro Manuel, no he de perdonarle tu muerte.



Fragmento de EN EL MAR DE TUS OJOS. A la venta en digital en  plataformas amazon.


Dicen que los amores de verano son sólo eso: fugaces, imprecisos, algo que se pierde en el tiempo... Dicen tantas cosas... Pero yo sólo sé que aquello que teníamos nosotros era AMOR en mayúsculas. Todos los veranos me siento en nuestra roca y miro al mar... Lejano, infinito, profundo, azul,... como tus ojos. Esperándote... ESPERANDO. Alguna señal, explicación o respuesta. Algo que dé sentido a nuestra historia, que le ponga un punto y final para poder seguir con mi vida. Siempre supe que eras tú pero... nos encontramos en el momento equivocado. Y sigo esperando a que la vida decida volver a juntarnos. 








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