jueves, 4 de junio de 2015

LLEGAMOS A LAS 1.000 VISITAS. ¡¡SIMPLEMENTE GRACIAS!!

Hola amigos lectores:

Estoy muy, muy, muy feliz porque mi blog ha llegado a las 1.000 visitas. Eso quiere decir que mi blog ha sido visto mil veces. Me hace muy feliz que tanta gente quiera conocerme y compartir mis historias. Por eso, y porque hoy estoy happy quiero compartir con vosotros una sorpresita. Mi querida Rocío y sus COSAS QUE SÓLO ME PUEDEN PASAR A MÍ este verano se despedirá de todos nosotros, pero no os preocupéis: prometo que habrá libro. Pero no es esa la noticia que quería daros sino hablaros de mi nuevo proyecto porque después de Rocío llega Lola. ¿Queréis conocerla? Pues aquí os dejo el primer capítulo y unas imágenes para que os hagáis una idea de cómo veo yo a mi entrañable Lolita.




DE CUPIDO NADIE SE ENAMORA

Lola se ha sentido sola entra un millón
y murmura una canción, Lola Lailooo.
Lola se quedó atrapada en su dolor,
Lola Lolailooo solaaa  sooool.

(Lola Soledad -Alejandro Sanz-).


"Buenas noches queridos radio oyentes. Soy Lola Cupido y estaré con todos vosotros hasta la media noche, atendiendo vuestras dedicatorias, compartiendo vuestras historias de amor y dándoos mi más humilde consejo. Bienvenidos a: EL AMOR ESTÁ EN EL AIRE".

¡Lo sé! Es el peor programa de radio que puede existir pero al menos tengo trabajo. No estudié periodismo para esto, pero no pierdo las esperanzas de que "alguien" de las altas esferas escuche mi patético programa y quiera contratarme como locutora de radio de verdad. ¿Lola Cupido? ¿En qué estaba pensando la directora del programa cuando me puso ese nombre? Me dan ganas de vomitar cada vez que lo pronuncio. Porque, para vuestra información, no puede existir persona con menos suerte en el amor que yo. ¿Y tengo que dar consejos de amor? Esto sí suena divertido. Me compadezco de los pobres radio oyentes que llaman o escriben para escuchar mis penosos consejos. Y algunos hasta me envían detalles en agradecimiento. Por lo visto funcionan. ¿Y a mí no? ¿Estaré gafada en el amor?
Permitirme que me presente: ¡Hola, soy Lola! Lola Hermosilla, nada de Cupido y chorradas de esas que se inventa mi jefa. Mi madre me puso Dolores a secas porque nací un viernes de Dolores. Si al menos lo hubiese acompañado de María, mi nombre sería menos sufrido. Debe de tratarse de un  estigma porque siempre acabo sufriendo por algún hombre. Mi familia me llama Lolita pero mis amigos y vosotros también si queréis, podéis llamarme Lola. Respecto a mi apellido... Bueno, en el colegio se burlaban de mi porque: "Lola Hermosilla es apestosilla". Esa era la canción que me cantaban Javi el gordo y su pandilla de gamberros. Por suerte enseguida aparecían mis hermanos mayores y salían corriendo. Peor le fue a Carlitos Guarro que todos acabaron llamándolo por su apellido incluso en la universidad. Y lo cierto es que un poco guarrete sí era. Pero no nos desviemos del tema. ¿Queréis saber por qué Lola Hermosilla, es decir yo, tiene tan mala suerte en el amor? Todo empezó en el cumpleaños de Pablito Martínez. Vivo en un pueblo pequeño donde todo el mundo se conoce. Mi mejor amiga, Martina Martínez es la prima de Pablito. Por eso desde pequeños siempre jugábamos los tres juntos en casa de Martina. Mi madre, una mujer de firmes principios: buena cristiana, buena vecina, buena esposa y buena madre; me obligaba a llevar la ropa heredada de mis hermanos. Sólo tenía un par de vestidos y eran para los domingos ir a misa. De ahí que todos en el pueblo me conocieran como "la marimacho". Como iba diciendo, desde que tenía uso de razón, estaba enamorada de Pablito y el día que cumplió nueve años, me propuse confesarle mi amor. Estábamos en su fiesta de cumpleaños y cuando su madre partió la tarta, le dije a Pablito, delante de todos los presentes:

-Me gustas mucho. ¿Quieres que cuando tengamos quince años seamos novios?

Y él, rojo como un tomate, me contestó:

-Eres mi mejor amiga pero... Yo quiero que mi novia sea una chica de verdad.
-¡Marimacho! -Gritó Javi el gordo.

Todo el mundo se rió de mí. No he vuelto a pasar más vergüenza en toda mi vida. Cogí mi plato de tarta y salí corriendo de allí. Me escondí detrás del corral de la señora Jacinta. Estuve llorando amargamente mientras me comía aquel pastel de yema y chocolate. Al terminarlo me di cuenta de que nunca jamás volvería a ser amiga de Pablito porque se había burlado de mi amor y no me defendió de las burlas de sus amigos, especialmente de Javi el gordo. Cogí el plato de la tarta, que no era de plástico sino de cristal (la madre de Pablito sacó la vajilla buena para la ocasión) y con todas mis fuerzas lo estampé contra el suelo. Se rompió en mil pedazos y sentí cierta satisfacción. Así es como puse punto y final a mi historia de amor. Ese fue el primer plato que rompí. Después lo siguieron muchos otros, pero eso mejor os lo cuento otro día.







No hay comentarios:

Publicar un comentario